Reflexiones.

Wake me up when September ends.

¿Os suena el título de esta entrada? Es una de una canción maravillosa, de Green Day, que refleja a la perfección la angustia y añoranza que sentimos todos al final de cada verano.

No puedo quejarme, el mío ha sido maravilloso. Primero Malta, una experiencia única, genial, inolvidable; con gente fantástica que espero volver a ver muy pronto. Después, Jumilla, mi querido pueblo… qué decir, han pasado tantas y tantas cosas (los amigos de siempre, como nunca; los nuevos amigos, como de toda la vida). Y por último, las fiestas de Alcalá, que han sido bestiales. 

Pero todo eso ya ha acabado, al menos por un tiempo. Toca volver a la rutina, a los días de estudio, a las ocupaciones de siempre…  No voy a hablar del “Este año me pongo a estudiar en serio”, está muy gastado y ya sabemos todos que no es más que una de esas mentiras gratuitas. Sin embargo, creo que este curso todo va a ir bien o, por lo menos, aceptable. Tengo lo que Etta James llamaría a good feeling, una corazonada, un buen presentimiento.

Hay cosas que debían ser cambiadas, y así ha sido. Me he dado cuenta de que hay cosas de mí que no me gustan y he decidido que no debía segur así más tiempo. Sigo siendo yo misma, por supuesto, sólo estoy añadiendo mejoras a ciertos detalles no físicos, sino más bien psicológicos, de mi ser. Quizás por eso he optado por un cambio -no especialmente sutil- en mi pelo. Para recordarme todos los días esos cambios que quiero y debo hacer. Y espero que así sea.  Puede que este cambio guste, puede que no, pero estaría interesante que sugiriera un sentimiento de rebelión, de libertad. No de belleza, creedme. Para sugerir belleza ya está la música. Y una mente inquieta e inteligente, la del gran Tolstói, nos dijo:

Opino que lo que se llama belleza reside unicamente en una sonrisa.

Así que esta es mi reflexión sobre el fin del verano, aunque también podría ser sobre el fin de una etapa. Pero me da la impresión de que  está demasiado influenciada por mi actual síndrome post-vacacional como para servir a tal propósito.

Ojalá pudiera decir: Despertadme cuando acabe septiembre. Pero la vida continúa y hay que vivirla, no vale hacer paréntesis, no sirve hibernar. Con paciencia, con buenas experiencias e interesantes reencuentros, pasará el otoño, el invierno y después la primavera. Y llegará de nuevo nuestro ansiado verano. No digáis “Como siempre”. Suena mejor “Como nunca”.

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