Prosa

Freiheit.

No están juntos; tampoco están separados. Es algo difícil de explicar, y más aún de comprender. Ellos ni lo intentan. No es tan difícil, la verdad. Es coger la dinámica. Y es dejarse llevar. Puede resultar inviable para la mayoría, pero es tan auténtico que se me antoja irreprochable.

Sonríen a menudo, y más con la mirada que con los labios. Beben mucho, y muy habitualmente. Y fuman donde y cuando quieren. Y joden donde y cuando quieren. Escuchan vinilos. Bailan descalzos, al son de cualquier maravilla de Chubby Checker, de los Dire Straits, de cualquier grande. Gritan intentando cantar, porque no hay nada mejor que hacer; no hay que ganar, ni que perder. Cierran los  ojos y dejan que la melodía fluya, porque no hay mejor sensación. De noche, ven viejas películas. De viejas estrellas, que nunca mueren del todo. Y comentan el paso del tiempo, o hablan de la belleza, o de la soledad. Y a veces vuelven a beber, o a joder. Y todo son risas y vicios, y todo fluye. Y todo es igual que siempre, igual de distinto.

Pero luego se levantan, y van a trabajar. Porque, muy a mi pesar, aquellos crueles alemanes estaban en lo cierto al decir que el trabajo os hará libres. La verdad es que todo aquello que hacéis con interés os libera – yo no busco justificación alguna. También, de vez en cuando, salen a ver a sus amigos. Siempre van a bailar, porque yendo a cenar corren el riesgo de que pregunten por lo suyo, por cómo va, o qué futuro tiene. Y ellos no hablan de su tema, porque les basta con que sea suyo.

A veces, ella se ve con otros hombres. Y él, con otras mujeres. Y no buscan nada más, ni nada menos, porque lo tienen todo. Y así es como no dan importancia a lo que otros llamarían engañar, porque sólo ellos saben que no es más que un pasatiempo como otro cualquiera. Porque, al fin y al cabo, siempre vuelven. Vuelven sonreír con la mirada, a beber y a joder juntos, y a bailar sin motivo, ni ritmo, ni nada más que el hecho de estar ahí el uno para el otro.

No se consideran especialmente libres, pero saben que no están atados. Y es porque ellos no se ponen las ataduras. Es porque son tan dueños de sí mismos que les es absolutamente indiferente la opinión que tienen sobre ellos los demás. Yo considero que cada uno es tan libre como se permite a sí mismo. Por mi parte, me permito lo que puedo. Ésto no es más que una pequeña y personal utopía. De hecho, freiheit significa libertad.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s