Asonante

Reflejo.

El espejo brillante de marco dorado.

La chica que muerde sollozos y vomita pesadillas, la que duerme según si hay té o diazepam.
La chica que hizo tiaras de margaritas, la que corrió entre los girasoles con su vestido de amapolas, la que huele a caléndula y ceniza.
La chica que perdió el sombrero de paja al acelerar con su bici por aquella comarcal.
La chica que no teme nada más que a si misma, la que no se asusta con películas de terror, a la que aburren las románticas.

El espejo empañado y rodeado de bombillas.

La chica del ego aplastante, la que es abeja reina; la primadonna de la vena rebelde.
La chica que no se deja convencer, la revolucionaria de parque y de cama.
La chica que esconde cuadernos inundados de tinta verde, la que lee viejas obras de ya inertes literatos.
La chica que bebe de más -ojalá menos noches-, la que baila descalza y es aleatoria.

El espejo grisáceo y resquebrajado.

La chica cuyo cuello ha sido vórtice para más de uno.
La chica que duele en presencia y en ausencia.
La chica de risa fácil pero de felicidad complicada.

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