Reflexiones.

Humeante tabú.

El grito no cesa -desgarro en la garganta. Y este humo no me intoxica más que el veneno de tus palabras.
Los que llegaron, por suerte ya se fueron.
Hijos del desierto psicológico, no escuchéis las franquezas del viento, hundíos en las arenas del cinismo.
Que yo ya tengo mi tormenta interna y apenas noto esta lluvia resbalando por mis labios.
Y ya he vuelto a sonreír entrecerrando los ojos, y a no hacerme responsable de mis actos, y a evitar las explicaciones. Y volveré a atrapar corazones a punto de caducar, de esos que ya tienen propietaria. Sólo porque he oído que el agua sabe dulce si es robada.

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