Prosa

§hiver

Cada vez que quiero rozar el cielo acabo en el suelo de una habitación que no es la mía. Y quizá por eso no sé lo que son las nubes, y en cambio defino el barro, la suciedad, a la perfección.
Dejo atrás el esnifar mentiras, el inyectarme odio y soledad. Por mí, por lo mucho que me quiero, abandonaría los besos de taquicardia y me volvería adicta a las palabras reanimantes.

Por quien se fue, por quien eché, por quien llega, por quien es requerido…
Si tu boca por mi espalda, con todo lo que te pienso, no acaba encarnando la justicia poética, pueden venir a mí todas las tormentas, que ya no aceptaría ley ni poema alguno.

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