Asonante

cálidolor

Se fue sin motivo
y sin motivo es incapaz de volver.
Y aún así le quiero de vuelta.

Semejante a una estrella
en lo fugaz
y a una demolición controlada
en lo concreto que destruye.

Sin saberlo
dilapida
mi naciente aspiración
al roce de una piel nueva.

Me encontraría si me buscara.
Chernóbil en la cabeza,
Irak en el pecho.

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Asonante

οπίσθιου φωτισμού

Nunca sé
si el porqué y el cómo
hacen por evitarme o me quieren cerca
pero aún hoy no han venido a verme.

No entiendo si todo
(y con todo me refiero a todo lo del corazón)
me está preguntando
me cuestiona
o pretende darme respuestas.

Sin saberte
no alcanzo a reprocharte.
‘Enfin, le troisième’ -me ha susurrado algo.
Y, joder, no daría un penique,
yo pagaría un millón por esos pensamientos.

Pero no tengo razones
y sigo sin excusas.
Ni aquí ni allí.

Qué más me da estar lejos o cerca
si nunca alcanzo el límite.
Yo ya no sé decir si es mi luz
o sólo mi mechero.

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Asonante

No respires
inspira
aspira
al misticismo pleno
al desorden lógico
al amor doliente
al orgasmo psicológico
a la paz exterior
a la continua guerra interior
a la infelicidad absoluta
a lo inacabado
porque todo lo eternamente seguro
quema el alma
corroe el pensamiento
destruye la creación.

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Asonante

Bellum

¿Es más sencilla
la huida
o la estancia?
La dificultad desvanece
la pasividad
y desata el ansia.

Marcharse y permanecer
no hallan diferencias
entre ellas
ni tampoco similitudes
entre mi pensamiento y mi acto.

Vuelve, poeta,
pero olvida la pluma,
que la musa ha despertado
con ganas de tu cuello.
Atrápala en el vuelo efímero
instantáneo
como tu apego
por su piel de oro
por sus ojos de grafito.

Trae contigo todo…
todo lo que se han ido llevando
de mis músculos rojos palpitantes.
Tráete a ti,
trae lo que sea
mínimamente capaz
de recomponer almas
rotas.

Pero olvida la paz
déjame en guerra.

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Asonante

FPK

Sangre sobre sange
cualquier dios sobra ahora
bala y exilio
sexo y prozac
sollozo
mentira.

Fiódor, no delires
y menos aún
te arrepientas
jamás dejes el coñac
muérdeme, canalla.

Suave
que no he perdido práctica
pero esta rutina
este gris mar troposférico
y estos cuerpos con alma de látex
agotan.

Y consumen
hasta tal punto que
flaquea mi mano
al empuñar un lápiz
con el que esbozar
el retrato del vacío.

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